Etiquetas

La leyenda El tablero de ajedrez y los granos de trigo no tiene un final concreto. De entre los que se nos han ocurrido en clase hemos votado estos dos como los más originales.

El rey no pudo darle lo que el hombre quería así que fue a su casa y le pidió perdón. El hombre le perdonó. El rey fue a su palacio y se puso a jugar al ajedrez. Al día siguiente el hombre fue al palacio para decirle al rey que gracias por todo y el hombre mejoró los cultivos para que hubiera más trigo. PABLO

El rey le tuvo que decir la El hombre muy enfurecido y triste se fue a su casa. Le dijo a su mujer que el plan no había funcionado. Querían tener una mansión vieja. Porque en realidad eran diablos. ELENA

Anuncios